• Una señora estaba en un avión y al ver que estaba tronando se asustó y le preguntó al capitán:
    ¿Si le cae un rayo al motor #4 qué pasa?
    El Capitán le respondió:
    Bueno con tres motores estamos capacitados para volar perfectamente bien.
    Y ella le pregunta de nuevo:
    ¿Y si le cae un rayo al motor #3?
    El Capitán le respondió:
    Bueno con dos motores llegamos más o menos a una buena distancia a toda máquina.
    Y ella le pregunta de nuevo:
    ¿Si le cae otro rayo al motor #2?
    El Capitán le responde:
    Bueno a toda máquina, con un motor podríamos llegar al aeropuerto más cercano.
    Dice la señora:
    ¿Y si le cae un rayo a ese único motor?
    Y dice el Capitán:
    Bueno, sacamos uno de repuesto y lo ponemos a funcionar hasta que lleguemos a la ciudad más cercana.
    ¿Y si le cae otro rayo a ese motor?
    Enconces dice el Capitán.
    Bueno sacamos el segundo motor de repuesto y lo ponemos, a ver donde aterrizamos.
    Y dice la señora:
    ¿Capitán de dónde saca usted tantos motores de repuestos?
    ¡Del mismo lugar donde está sacando usted tantos rayos!




  • El padre prometió a su hijo darle un paseo en helicóptero cuando cumpliera 5 años. Cuando el niño cumple cinco años, no le queda mas remedio que obedecer a regañadientes. Ya en el helicóptero entra en regateo con un piloto para que le haga un descuento:
    Ni tú, ni yo hermano, cinco mil pesos por el paseo.
    A lo que el piloto contesta:
    No señor, los paseos en helicóptero son caros así que si quiere el paseo son diez mil pesos.
    El padre angustiado le dice que es el cumpleaños de su hijo y que no puede fallarle por lo que le pide que le haga un descuento.
    Le propongo algo, dijo el piloto.
    Si usted y su hijo soportan todas las piruetas que haga en el aire sin emitir un solo grito, el paseo es gratis.
    No termina de decir esto cuando sube de un brazo a su hijo y acepta. Después de largo rato de hacer acrobacias y no escuchar un solo ruido, el piloto decide dar el paseo formal a sus acompañantes verdaderamente asombrado.
    Es increíble, nadie, nadie había aguantado mis acrobacias sin gritar. Entonces, el papá contestó:
    ¡Cierra la boca hermano que cuando se cayó mi hijo casi grito!

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