• Así que el jefe ordena a la tribu que empiece a prepararse para el invierno, cortan leña, preparan pieles, arregla las tiendas, y toda la tribu se pone a trabajar.
    A los quince días, el jefe vuelve a hablar con el brujo y le pregunta que cómo se presenta el invierno a la vista de las mejoras que han hecho en el poblado. El brujo vuelve a utilizar la magia y dice:
    Malo, malo, malo, malo.
    Así que el jefe reúne a la tribu y les dice que hay que trabajar más porque el invierno se promete particularmente duro.
    Al cabo de otros quince días se repite la historia y cuando el jefe le dice al poblado que hay que trabajar más duro todavía, empiezan a oírse voces de protesta e insultos hacia el brujo.
    El jefe empieza a estar preocupado, así que un día decide vestirse con traje y corbata y recurrir a la ciencia; se va a la NASA y pregunta a los expertos:
    ¿Cómo se presenta el invierno?
    Le atienden y le llevan a una sala llena de ordenadores y pantallas donde se ponen a hacer varias simulaciones; una hora después le dicen:
    Malo, malo, malo.
    El jefe, aterrado ante el motín que le espera al volver al poblado, insiste:
    ¿Y ustedes están absolutamente seguros de que va a ser tan malo?
    Hombre, los modelos que utilizamos aquí son muy fiables, acertamos el 98 % de las veces, pero este año seguro, seguro, seguro que va a ser muy malo, porque hay una cosa que no falla nunca, ¡Los indios llevan dos meses cortando leña!




  • Un antropólogo está realizando unos estudios en una tribu africana, y es requerido por el jefe de la tribu que le dice muy enfadado:
    Venir aquí antropólogo, haber nacido niño blanco en tribu.
    El antropólogo intenta quitarse el muerto de encima, y le responde señalando a un rebaño de ovejas:
    Mire jefe, en genética todo es posible. Mire ese rebaño de ovejas blancas, verá usted que entre ellas ha nacido una oveja negra.
    El jefe, aborronado, le dice:
    Tú oír antropólogo. Yo no decir nada de niño blanco. Tú no decir nada de oveja negra.




  • Llega un indio con el gran jefe toro sentado y le dice:
    Gran jefe, mí querer cambiar nombre.
    A lo que el gran jefe toro sentado le contesta:
    Muy bien, como tú llamar.
    Mí llamar viento veloz.
    Ah, y cómo querer llamarte.
    Yo querer llamarme aire acondicionado.

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