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Padre tengo dos loritas que lo único que dicen es: ¡Somos prostitutas y queremos gozar! Me da una vergüenza cuando van visitas a mi casa y las loras lo único que dicen son esas palabrotas. El padre le dice: No se preocupe, tráigame a las dos loras que yo tengo dos loritos los cuales están muy bien educados, rezan y leen la Biblia, lo más probable es que los loros les enseñen cosas buenas. La señora le dice: Muy buena idea. Al otro día llega la señora con las loritas y el cura le dice: Démelas. Las metió en la jaula con los loros que estaban rezando y las loras diciendo, somos prostitutas y queremos gozar, en eso se levanta uno de los loros y le dice al hermano: ¡Deja esa Biblia y el rosario que nuestros rezos dieron resultados! Un anciano muere y va la cielo. Allí es recibido por San Pedro. ¿Me puede decir cómo se llama? Pues, es que no me acuerdo. A ver, le pondré algunos nombres, y me dice si le suenan. ¿Carlos? ¿Luis? ¿Juan? ¿Antonio? - No creo que no, ninguno me suena, aunque podría ser uno de esos. San Pedro, desesperado, va a ver a Jesús, al que le cuenta el caso del anciano. Entonces Jesús acude a hablar con él. Mire, le haré unas preguntas, intente recordar, ¿de acuerdo? El anciano asiente. ¿En qué trabajabas? Creo que era carpintero. ¿Estabas casado? Creo que sí, era una mujer muy buena, casi un santa, creo recordar. ¿Tenías hijos? Sí, uno, pero era muy independiente. Entonces Jesús llora de alegría, y corre a abrazar al anciano. ¡Papá, soy yo tu hijo! Entonces el anciano llora también y exclama emocionado. Estaba un jorobado en la iglesia y escuchó al padre que dijo que todos lo hijos de Dios estaban hechos a su semejanza, y el jorobado se levantó y dijo: ¡Y yo qué soy! ¿Un experimento?
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