• Iba un señor por la calle cuando de repente se le ocurren comer empanadas. Al caminar un par de cuadras encontró a un joven gritando:
    ¡Caliente la empaná, caliente la empaná!
    Entonces el señor preguntó:
    ¿Cuánto vale una empanada?
    Mil pesos no más, señor.
    Deme una, por favor.
    El señor se va con su compra pero, luego de un rato vuelve enfurecido donde el joven y le dice:
    ¡Oye idiota, esta empanada está fría!
    Pero claro que sí, por algo yo gritaba, "¡Caliente la empaná, caliente la empaná!"




  • Un vendedor se dirige hacia un señor que va a viajar. El vendedor tiene en sus manos dos grandes maletas, pone las maletas en una silla cercana y le dice:
    Mire señor, estoy vendiendo este reloj.
    El señor le responde:
    No gracias, tengo reloj.
    Pero este es un magnifico reloj, mire lo que hace, y el vendedor presiona un pequeño botón y sale una pequeña pieza musical.
    El señor le responde:
    Gracias, pero tengo radio.
    Pero eso no es todo, dice el vendedor y le pide su número telefónico, y presiona un pequeño botón y se encuentra llamando a su casa.
    El señor convencido le pregunta al vendedor:
    ¿Cuánto cuesta?
    Eso es lo mejor, solo cuesta 200 pesos, dice el vendedor.
    Está bien, responde el señor.
    Mire es suyo, que le vaya bien, y se va.
    En eso lo llama el señor y le dice:
    ¡Dejó sus maletas!
    Y el vendedor le responde:
    ¡No, esas son las baterías!
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